domingo, 27 de enero de 2008

cuando hablo conmigo

Sí, tenía una coherencia, mayormente con el tema de las palabras, con el poder de las palabras, y la música que mata y hace vivir como la de Charly:
el dilema con mi alma, mi alma y la apatía que le tienen mis órganos y cosas así;
y es como que generalmente, la separación del alma y el cuerpo, es como una actuación constante hacia la vida.
Una actuación constante: preparar la escena y que todo esté en perfecto órden (órden para cada quién) y que si los estados de adentro no pueden manejarse, se manejen los de afuera, porque los estados de adentro deberían ser inalterables,
pero no lo son.
(que aburrido sería)

domingo, 20 de enero de 2008

Ciclotímica de mierda.
Últimamente estoy bastante patética, visto y considerando que acabo de leer lo último posteado y que (vaya a saber en que estado lo escribí) no me acordaba. Punto aparte.
Tener blog, es proporcional a una tremenda huella psicológica por rehusarme a usar un "diario íntimo". Siempre me pareció muy boludo y ahora me doy cuenta que la boluda soy yo: me hubiese ahorrado horas de terapia.
Y lo peor de todo, es que no puedo escribir nada decente ni tengo la tolerancia necesaria para interactuar con mis pares.
Solo se me ocurren dos opciones por el momento:
irme a la mierda;
o seguir contando gente horrible en Constitución.

Ay, no sé cual elegir.

viernes, 18 de enero de 2008

otra vez estoy en el fondo del dolor












(y ojalá fuese por amor)

miércoles, 16 de enero de 2008

      


(Sierra de la Ventana, 6 de Enero de 2008)
Sé que pretendo prolongar la incoherente vida que llevo con veintidós años. Absurdamente, me invento mintiéndome sin piedad. Y es que nisiquiera puedo tener lástima de mi misma.
Afuera está frío y los árboles me espían por todas partes, acusándome con sus hojas verdes. Porque podría disfrutar, claro que podría, si no tuviese esta cabeza en mi cuerpo.
Si el mundo gira al derecho o yo lo hago al revés o, quizás, si no se necesitase ese universo de palabras en el cual me sumerjo ciegamente. Hay realidad, pero también hay soledad y quema tanto: es como un virus que se expande sin control y no hay forma de frenar;
una vez que empieza a moverse y llega a las pupilas, no se puede parar.
Entonces, me hablan;
entonces, me dicen cosas y me halagan y cuasi-veneran
y yo solo veo carne:
sólo quiero huesos, pero veo carne.
El despiadado complot del resto, por festejar un nuevo año guión nuevo ciclo, hace que ya no sepa qué hacer. ¿Nuevo ciclo para quién? ¿Qué ciclo? ¡¿De que me están hablando si yo no sé qué hacer?!. Ahora, tengo que reinventarme de nuevo y no tengo ni un lunar de creatividad. Pero se escuchan otra vez: Melisa podes hacer todo lo que te propongas, sos inteligente, linda y llena de imaginación ¡podes adueñarte del mundo vos sola! y bla bla bla.
Claro, yo me callo y me río: por dentro y por fuera también.
No seas tan modesta, me dicen casi con bronca.
No es modestia, es ceguera.
Nadie me conoce y todos hablan de mi.
Nadie me conoce porque yo, en realidad,
quiero ser invisible
y nada más.

domingo, 13 de enero de 2008


De la cantidad de fotos que saqué en mi vida, me quedó con ésta una y mil veces.
Es de Sierra de la Ventana, en un pueblo que no me acuerdo el nombre.
Si me hubiese podido abrazar al árbol para que no me saquen de ahí,
lo hubiese hecho, pero tenía pinches.
Creo que nunca un lugar, me partió tanto la cabeza (ampliaré).
Ahora, mi único objetivo, es volver
para quedarme.
nota: acompañar con The Hardest part de Coldplay