Asi es, me voy a la Capital con mar con 3 desquiciadas, y yo.
Lo que todavía no sabemos es si viajamos con las gallinas o lo que es peor, con un tema de Damas Gratis.
Por otro lado, ya tengo mi entrada para ver a Fernandito.
¡Octubre alabado seas!
Te re banco
miércoles, 1 de octubre de 2008
jueves, 24 de julio de 2008
Bueno, haciendo un balance general, no todo fue tan terrible. Festejé el día del amigo y lo que pensé que sería una noche catastrófica y sin sentido, terminó siendo una MUY buena noche, casi tan buena como las que teníamos antes. Y muy en el fondo, me hizo darme cuenta que mi frase victimaria de "no tengo amigas, que se maten, estoy sola en este mundo cruel" es eso, solo una frase: al final soy más blandita que una magdalena con dulce de leche
(pero no se lo digan a nadie, tengo una reputación que mantener).
Por lo demás, la falta de sueño, el trabajo más aburrido del mundo, la falta de trenes ¡STOP!
Espero que dejen Constitución como el Hotel Alvear, porque se me está yendo la vida intentando llegar a mi casa. Intenté hacerme la loca y viajar en "la chancha" y fue un DESASTRE. Nótese: viajé en la unión de los vagones donde no solo me balanceaba de lado a lado sino que un pie mal apoyado y caía a las vías por un agujero; no sería la muerte con glamour que siempre imaginé, pensaba.
Asi es que tengo que tomarme 3 colectivos, cagarme de frío y soportar que un hombre me toque el brazo con su panza. DESTESTO que me rocen los brazos, es algo que me pone muy violenta. Me pasé la media hora que duró el viaje, corriéndome: casi me siento a upa del pancho que dormía al lado; hasta quedar en una posición ridícula y mientras tanto mirando la panza del hombre y deseándole la muerte instantánea. Dos alfajores menos y me ahorraba esa situación, señorrr.
Entonces, decía que por lo demás todo podría estar mejor. Porque SIEMPRE se puede estar mejor, aunque la mediocridad para algunos, sea normal.
Sigo buscando departamento para mudarme y esposo para casarme.
No, mentira, sabemos que lo último es terrenalmente imposible.
jueves, 3 de julio de 2008
Llegar a alcanzar un asiento, fue el precio que tuve que pagar por el retrato de:
una mujer del tamaño de la Tota Santillán sentada al lado, lo cual me recuerda que no tuve un asiento, sino un pedacito de asiento; que dicha mujer tenga a sus dos hijos sentados enfrente, lo cual le dio la posibilidad de cagar a palos al que tenía más cerca porque dicho infante, cual Jack El Despripador, clavaba frenéticamente una lapicera en el asiento. La fórmula era:
agujeros en el asiento es igual a bofetada,
más agujeros en el asiento es igual a otra bofetada.
Nunca lo entendió pobrecito, su hermano, parecía más vivo porque se hizo el dormido de la verguenza que debía darle la situación.
Ok, miremos para otro lado: 3 pseudohumanos, de esos que tienen gorrito de Adidas pero con las letras mal cosidas, tomando cerveza y desparramándola por todo el tren.
En estos casos, el olor es lo de menos cuando la borrachera deja ver todos los dientes que les faltan.
¡Alabado sea el hombre que inventó los auriculares!
De todas maneras, NADA, pero NADA es comparado al color horrible de los asientos del tren, aunque, ahora que lo pienso, nada es casualidad, si se fijan que los nuevos cartelitos "di-gi-ta-les" que te dicen a que hora salen están en composé. ¡Son unos loocos!
El personaje que intentaba cantar mezclando a Dante Spinetta con Peteco Carabajal vestido del payaso mala onda, quedará para la próxima emisión, se lo merece por tener TANTO coraje, un groso.

