martes, 3 de junio de 2008

Acabo de clavarme un paquete entero de tortitas de Arcor de esas que tienen la masa de chocolate y de relleno, también chocolate y si hacían el envoltorio comestible también iba parar a mi estómago. No puedo parar de comer, bueno, de devorar. Todos los lunes, empieza un nuevo calvario (porque para empezar la dieta, es obvio que hay que esperar hasta el lunes, ja).
Pienso, por una parte, que es positivo, que me estoy "recuperando", que estoy canalizando las cosas por otro lado y que ya me descosí la boca: que ya no me mareo ni estoy de malhumor todos los días. Que me ven mejor, que me dicen que estoy mejor; que ya no me dicen que parezco enferma y eso se supone que está bueno. Pero NO, porque ya sé lo que se viene, lo que se ME viene.
Y me lo repito todos los días, todos, desde que me levanto hasta que me acuesto. Y entonces, no encuentro una sola persona que me entienda, o que me de la razón cuando me miro al espejo y le digo que estoy obesa. Que me diga si, estas gorda, estás gordísima y que no me diga estas loca, sos una tarada, mirate. ¡Me miro! ¡Me miro todos los minutos que puedo en un día que tiene 24hs! Y eso es lo que veo. Decime la verdad, mirame bien. NO, me dicen. Y ahí, sabiendo que es lo más estúpido que puedo pensar de todas las estupideces que pienso, pero que, por otra parte, no puedo evitar, me acuerdo de que todos están confabulados para mentirme; que todos se ponen de acuerdo para llevarme la contra. Que los voy a cagar a todos, uno por uno, con los planes que armo en mi cabeza y que dado el momento, tendré que poner en marcha.
Simplemente porque soy una persona demasiado estúpida: demasiado desagradecida. Porque sé que a los demás les duele y claro que me duele que les duela: pero no puedo evitarlo.
Suficiente.
Nisiquiera sé por qué escribo sobre ésto en mi blog.
Catársis chiquita, me dijo Freud.

Yo ya no sé.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ejem... soy una de esas personas mel... pero es xq te queremos!
.
..
...
....

:) Ro :)

pablo dijo...

yo me di cuenta de que sufro de un efecto que se demuestra como consecuencia de esto. Hace tiempo que vengo con eso de pensar de que tengo que ponerme a dieta. Pero siempre que lo digo es como que hay alguien que se hace el boludo y me manda a demostrarme que no puedo cumplir con lo que quiero. El chocolate me mata.