Escucho Abismo de Illya Kuriaki y me dice que "desaparecer, es lo que me aconsejan" y yo no sé: lo único que tengo es terror de mí misma, hablo de lo que podría hacer o dejar de hacer. Hablo de los demás, de las palabras, del amor que creo que no tengo; de las cosas que se están moviendo y que mis ojos las ven quietas; de la distorsión de mi imagen.
Del dilema con mi alma, mi alma y la apatía que le tienen mis órganos y cosas así.
De los fantasmas, hablo de los fantasmas; esos que están en la cabeza y que no paran, no se callan, no me dejan vivir.
A veces, no puedo ni respirar y si esos momentos se prolongaran, sería una muerta: estaría muerta. Pero entonces, pienso, si no es mejor que ser una no-viva; hablo de no tener ganas de vivir; hablo de los fracasos, de todos mis muertos; hablo de la infidelidad de las personas, de la violencia emocional. Hablo de levantarte, todos los días y pensar en las cosas que tenes que hacer y en saber que te estás traicionando, porque vos queres hacer NADA: queres hacer NA-DA, nada de nada, eso es lo que queres hacer. Porque no tenes motivos para hacer algo que no sea nada, porque te importas poco, porque te valoras menos. Porque no podes creer en los demás, producto de ese caparazón de mierda que una vez se te pegó en la piel y que está tan impregnado que ya no podes sacarte: que-res, no-podes.
Ahí, se te cruzan las ganas de escapar a otro lugar, de cambiar la gente, de cambiar la tierra, el aire, las nubes; de empezar de nuevo. De dejar de sentir que viviste 100 años, cuando en realidad, solo viviste 75 años menos que eso.
De vivir despacio, de saborear las cosas: HABLO DE DISFRUTAR UNA VIDA. Dejar de pensar puras pelotudeces y de hacerlas.
Pero entonces, una vez en el otro lugar, nada cambia, porque llevaste tu cabeza con vos. Hablo de que en el otro lugar, vas a seguir con vos misma. Podes escapar de lugar, de la gente, de la tierra vieja, del aire espeso, de esas nubes ásperas, pero nunca vas a escapar de vos misma. Te vas a llevar a todos lados hasta que ya no te lleves. No vas a podes tirar toda esa sensación de sentirte extraña, ajena al mundo. Y no hablo de una cuestión de identidad: sabes quién sos a la perfección, mejor que nadie, te conoces hasta el último hueso, hasta el último lunar que tenes en el cuerpo; sabes lo que te gusta y lo que no; lo que te hace reír y lo que te hace llorar; lo que harías y lo que no: sentís un amor tan profundo por vos misma que llegas a odiarte.
Y te celas ¡sentis celos de vos misma!. Crees que nadie puede quererte como vos te queres; te encerras en esa soledad insoportable que te está comiendo como un virus. Esa soledad que te está desfigurando la cara, que te está pudriendo todos los órganos.
Ridículamente pensas que mientras no llegue al corazón... ¡Pero pensas mal! Pensas mal, siempre, porque si pensaras bien, no estarías en este estado INERTE. No te moves, pero todo te afecta, todo te duele, todo te lastima: objetos, palabras, actos, personas, papeles, fotos, música, recuerdos, olores, mentiras, verdades, gritos, silencios.
Los demás viven desencontrados y vos queres SER.
Ser invisible, es todo lo que queres ser.
Y sí, si queres que te lo grite, soy víctima:
Yo soy víctima de mi misma.
lunes, 31 de octubre de 2011
vìctima
domingo, 24 de enero de 2010
lunes, 22 de junio de 2009
mi mente estará en calma
Generalmente, siempre me mando alguna cagada los fines de semana: el sábado, hubo fiesta en casa.
Asi es que todos los lunes, es el mismo ritual:
Meter el celular adentro de algún cajón,
poner música a todo volúmen,
limpiar toda la casa dos veces,
ordenar el cuarto,
poner sábanas limpias,
llenar la bañadera,
tirarle sales,
meterme adentro un par de horas
comer un tostado y
escribir en el blog.
Sin ésto, no puedo empezar mi semana ni decirle al que cruce la puerta de casa con una sonrisa orgásmica en la cara: "Aaaay, mirá como brilla el piso".
miércoles, 29 de octubre de 2008
Falta 1 mes y ocho días para tener que armar el arbolito.
Éste no es un comentario y/o pensamiento menor. En pocos días, sé que caminar por la calle y escuchar el tara rara tara rara (melodía que intenta ser "se vaa la luzz, se esconde el sol, pero siempre ha de brillar") me va a poner de MUY DE MALHUMOR.
Menos humor del que tengo ahora.
Mucho, mucho menos.
martes, 3 de junio de 2008
Acabo de clavarme un paquete entero de tortitas de Arcor de esas que tienen la masa de chocolate y de relleno, también chocolate y si hacían el envoltorio comestible también iba parar a mi estómago. No puedo parar de comer, bueno, de devorar. Todos los lunes, empieza un nuevo calvario (porque para empezar la dieta, es obvio que hay que esperar hasta el lunes, ja).
Pienso, por una parte, que es positivo, que me estoy "recuperando", que estoy canalizando las cosas por otro lado y que ya me descosí la boca: que ya no me mareo ni estoy de malhumor todos los días. Que me ven mejor, que me dicen que estoy mejor; que ya no me dicen que parezco enferma y eso se supone que está bueno. Pero NO, porque ya sé lo que se viene, lo que se ME viene.
Y me lo repito todos los días, todos, desde que me levanto hasta que me acuesto. Y entonces, no encuentro una sola persona que me entienda, o que me de la razón cuando me miro al espejo y le digo que estoy obesa. Que me diga si, estas gorda, estás gordísima y que no me diga estas loca, sos una tarada, mirate. ¡Me miro! ¡Me miro todos los minutos que puedo en un día que tiene 24hs! Y eso es lo que veo. Decime la verdad, mirame bien. NO, me dicen. Y ahí, sabiendo que es lo más estúpido que puedo pensar de todas las estupideces que pienso, pero que, por otra parte, no puedo evitar, me acuerdo de que todos están confabulados para mentirme; que todos se ponen de acuerdo para llevarme la contra. Que los voy a cagar a todos, uno por uno, con los planes que armo en mi cabeza y que dado el momento, tendré que poner en marcha.
Simplemente porque soy una persona demasiado estúpida: demasiado desagradecida. Porque sé que a los demás les duele y claro que me duele que les duela: pero no puedo evitarlo.
Suficiente.
Nisiquiera sé por qué escribo sobre ésto en mi blog.
Catársis chiquita, me dijo Freud.
Yo ya no sé.
viernes, 9 de mayo de 2008
Creo que haber vivido toda mi vida en una casa, me hace buscar un monoambiente para mudarme. Nunca pensé que un monoambiente, sería TAN... monoambiente (me encanta la palabra monoambiente) de todos modos, tiene sus grandes ventajas:
Uno porque me fascinan los espacios chiquitos,
dos, porque mientras haces pis te podes preparar un café, por ejemplo;
tres, porque los alquileres que vi, son muuuy accesibles;
cuatro porque voy a poder llenarlo de tazas y como es chiquito, van a ser pocas, lo cual significa que voy a gastar menos;
cinco porque puedo tener el colchón en el suelo alegando la falta de espacio;
seis porque voy a tener MI LUGAR y me voy a hacer la persona grande;
siete porque no voy a tener que escuchar todos los días el: "Melisa, comé" (aunque después lo extrañe);
ocho porque no voy a tener que ver a mi diariero: si lo conocieran, lo ODIARÍAN tanto como yo;
nueve porque me parece que ya es hora;
la diez no está buena, porque después de haber visto "La Comunidad" me aterran los vecinos;
aunque, pensándolo bien, puedo tener uno re papi que me venga a pedir azúcar.
nota: igual, nunca voy a estar mejor que en mi casa, JAMÁS.
Sólo proyecto la línea.
domingo, 9 de marzo de 2008

